La mañana de este Jueves Santo se celebró, como cada año, la solemne Misa Crismal en la Basílica de Higüey, presidida por el obispo Jesús Castro Marte. La eucaristía reunió a cientos de feligreses provenientes de distintas comunidades, quienes acudieron con fervor para honrar a Jesús y fortalecer su fe en uno de los momentos más significativos de la Semana Santa.
Durante la celebración, se llevó a cabo la bendición de los óleos sagrados —el óleo de los catecúmenos, el de los enfermos y el santo crisma— que serán utilizados a lo largo del año en los sacramentos de la Iglesia. Asimismo, los sacerdotes de la diócesis renovaron sus promesas sacerdotales, reafirmando su compromiso de servicio y entrega a la comunidad cristiana.
En su homilía, el obispo destacó la importancia de la unidad, la esperanza y la vocación de servicio, especialmente en tiempos donde la fe se convierte en un pilar fundamental para muchas familias. Exhortó a los presentes a vivir estos días santos con recogimiento, amor al prójimo y espíritu de reconciliación.
La Basílica se vio colmada de fieles que, entre cantos, oraciones y gestos de devoción, participaron activamente en la liturgia. La Misa Crismal no solo representa una tradición profundamente arraigada en la Iglesia Católica, sino también un espacio de encuentro espiritual que fortalece la identidad religiosa del pueblo dominicano.
Con esta celebración, se da continuidad a las actividades propias de la Semana Santa, invitando a los creyentes a reflexionar sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, centro de la fe cristiana.